LA EMPATÍA Y SU LADO OCULTO

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Es muy común que confundamos la Empatía con la “simpatía”. Sin embargo, entre las dos existe una diferencia importante, aunque sutil. También podemos relacionar empatía con “compasión” pero, de igual forma, entre ambas hay discrepancia.

Una de las definiciones de “simpatía”, es el vínculo que sentimos al reconocer una situación difícil por la que atraviesa alguien más y tratamos de brindarle confort y seguridad.

La “compasión” por su parte, hace que experimentemos dolor por la persona que está en esa situación, pasando a la acción para apoyar, en lugar de apartarnos.

La Empatía, por el contrario, hace que experimentemos los sentimientos de quien está enfrentando esa situación, tal y como si fuéramos nosotros mismos.

empatia

¿QUÉ ES LA EMPATÍA?

Es empático todo aquel que tiene la capacidad de comprender los sentimientos de otra persona, y que ve las cosas desde su punto de vista.

En otras palabras, es ponerse en los zapatos de alguien más.

Pero que seamos empáticos no nos proporciona una varita mágica para entender al otro al cien por ciento. Aunque tengamos una idea de lo que la otra persona está pasando en un momento dado, todos los seres humanos reaccionamos de forma distinta, en circunstancias y experiencias similares.

Dicho esto, podríamos más bien identificar la empatía como el “intento” de comprender mejor los sentimientos y puntos de vista de los demás.

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE LA EMPATÍA?

De hecho, esta capacidad nos ayudará a construir mejores relaciones, sean de trabajo, familiares o amorosas. Los seres humanos somos criaturas sociables, por lo que ser empáticos nos beneficiará enormemente.

Vivimos en una época en la que cada uno de nosotros necesita más que nunca desarrollar esa característica. Requerimos de más gente que sea capaz de entender las situaciones ajenas y que además esté dispuesta a tratar de mejorarlas.

Si todos practicáramos la empatía, habría menos guerra, menos discriminación y mucho menos pobreza en el mundo.

LA CIENCIA DETRÁS DE LA EMPATÍA

En reiteradas ocasiones, ensayos científicos han demostrado que la empatía no es un rasgo exclusivo del ser humano. Algunos estudios dejaron en evidencia que los monos, perros y hasta las ratas, también mantienen comportamientos empáticos.

Aunque esta habilidad o rasgo emocional tiene un factor hereditario, se ha comprobado que con el tiempo la empatía puede aumentar y también disminuir, dependiendo de nuestro comportamiento y decisiones.

Experimentos neuro-científicos indican que existe algo llamado “neuronas espejo”, las que por medio de la imitación de su lenguaje corporal, pueden activarse para ayudarnos a copiar las señales emocionales de otras personas.

LOS TRES TIPOS DE EMPATÍA

Los psicólogos Daniel Goleman y Paul Ekman, sostienen que la empatía puede dividirse en tres categorías diferentes:

LA EMPATÍA EMOCIONAL O AFECTIVA

Es aquella que nos brinda la capacidad de poder sentir lo que alguien más siente, y así compartir la carga emocional de su situación o experiencia. Esta clase de empatía podría hacerte recordar situaciones pasadas, en las que probablemente viviste algo parecido.

LA EMPATÍA COMPASIVA O PREOCUPACIÓN EMPÁTICA

Este tipo de empatía no solo nos coloca emocionalmente en el lugar de la otra persona, sino que nos hace sentir tan a fondo su dolor o preocupación, que nos impulsa a tomar acción sobre lo que está sucediendo.

LA EMPATÍA COGNITIVA

Esta empatía no se centra en los sentimientos, sino en la comprensión. La empatía cognitiva nos da la capacidad de entender la situación y la forma como ese estado puede hacer sentir a la otra persona. Sin embargo, no nos aflige personalmente.

¿SE PUEDE SER DEMASIADO EMPÁTICO?

Como dijimos al inicio, no debemos confundir la simpatía, el sentimiento de compasión o la pena, con la empatía.  

Si lo que sentimos es simpatía, la preocupación es superficial y breve. Por el contrario, mostrar empatía, hace que en realidad nos involucremos sentimentalmente y es muy probable que también le brindemos nuestro tiempo y esfuerzo a la causa.

Una persona “muy empática” debe aprender a cuidar tanto sus sentimientos, como su estado de ánimo. Por ello es necesario que las personas empáticas, se mantengan alejadas de las personas tóxicas.

La gente tóxica tiende a ser manipuladora y hace el papel de víctima, por lo que las personas empáticas (que están siempre predispuestas a brindar ayuda), son para ellos usualmente una presa fácil.

Otro ejemplo sería el caso de que una persona muy empática, decidiera ejercer la carrera de psicología. Aunque tener empatía probablemente le ayude a ponerse en el lugar de sus pacientes y brindarles de esta forma un mejor consejo o tratamiento, quizá termine llevándose los problemas de todos sus pacientes a casa, afectando así su estado anímico.

Ser demasiado empático también puede interferir en el proceso de toma de decisiones. A veces es necesario ser más racional que emocional a la hora de decidir o hacer las cosas. Es por esto que el correcto manejo de emociones (empatía incluida) es tan importante.

POR QUÉ ALGUNAS PERSONAS NO SIENTEN EMPATÍA?

La forma en que nos sentimos acerca de los demás y cómo los tratamos, dice mucho sobre nosotros y nuestros valores.

Como dijimos, nuestros padres nos heredan los genes que crean nuestra personalidad inicial. Pero luego, nuestro entorno y tipo de crianza continúan formándonos y esto influye, por supuesto, en si desarrollamos empatía o no.

La mayoría de las personas que no la sienten o sienten muy poca (a excepción de aquellas con trastornos psicológicos como el autismo, o trastornos de personalidad como el narcisismo), son a quienes cuya crianza y creencias los han llevado a pensar de manera distinta.

Mucha gente piensa que quien se encuentra en una mala situación económica es “porque se lo ha buscado”, ya que seguramente “no se esforzó lo suficiente”. Otros creen que los mendigos que piden dinero en las calles están así por su culpa debido, por ejemplo, a las drogas. Y no les interesa conocer las historias que hay detrás.

Sin embargo, si estas mismas personas se encontraran en un estado similar, indudablemente señalarían como culpables de su situación a algo o alguien más, nunca a ellos mismos.

También hay gente que piensa que cualquiera que proviene de una cultura distinta a la suya no tiene los mismos sentimientos, debido a las costumbres del lugar de donde vienen. Y sin detenerse a pensar lo que realmente sienten las personas involucradas, hacen comentarios tales como “no te preocupes que ellos están acostumbrados a eso” o “de donde ellos vienen, eso es normal”.

Por otra parte, nos encontramos con personas que, debido a sus experiencias personales, creen que “todos obtenemos lo que merecemos”. Esto puede ser cierto en algunos casos, pero definitivamente no es la realidad para todo el mundo, ya que la cultura y normas sociales del lugar donde viven influyen de gran manera.

Increíblemente en esta época que llamamos “moderna”, si una chica es abusada sexualmente, en muchos lugares la sociedad tiende a culparla por el incidente, cuando obviamente ella es la víctima. Entonces se escuchan comentarios tales como: “Eso le sucedió por cómo se viste” o “Seguramente ella provocó la situación”, etc.

Y quienes reaccionan así piensan que nunca van a encontrarse en una situación similar, lo que hace mucho más difícil que lleguen a sentir alguna empatía.

7 CONSEJOS ÚTILES PARA PRACTICAR LA EMPATÍA

Estas recomendaciones te servirán como guía para mostrar empatía (de una forma no invasiva), frente a una persona que se encuentra en una situación delicada.

  1. Ten en cuenta en todo momento con quién estás tratando y qué conoces sobre esa persona (su pasado, características, etc.). También debes tener presente que su estado de ánimo influirá en su respuesta emocional, o que puede haber algo que no sepas respecto a su situación actual.

No asumas que entendiste todo, o no pretendas comprender al 100% lo que está sucediendo.

  1. Acostumbra preguntar, no importa que se trate de alguien que conozcas muy bien o que incluso hayas estado presente cuando el problema se desencadenó. Recuerda que no debemos asumir, por lo que la mejor opción siempre es preguntarle qué es lo que está sintiendo en ese momento.
    Si la persona decide confiarte su problema, no la interrumpas y escucha atentamente lo que tenga que decir. Presta también mucha atención a su lenguaje corporal (recordemos que el 80% de la comunicación se da por medio de gestos).
  1. Nunca juzgues y mucho menos compares su experiencia con alguna similar que tú hayas vivido, ya que no todos reaccionamos de la misma forma ni damos igual importancia a las cosas. Mejor intenta comprender por qué motivo se siente de esa manera y busca la forma de establecer una relación emocional.
  1. Una vez encuentres la forma de relacionarte emocionalmente con esa persona y entender, da un paso adicional y pregúntale cómo puedes ayudar a solucionar, o al menos a mejorar un poco las cosas.
  1. Si el estado emocional en que la persona se encuentra es muy fuerte, y no le permite pensar en posibles soluciones, quizá podrías hacer sugerencias, pero sin que sienta la obligación de hacer lo que tú sugieres. Mejor presenta tus ideas como opciones y procura mencionarle las ventajas y desventajas de cada una.
  1. Luego de mostrar empatía frente a alguien, sería bueno que tomaras un tiempo para reflexionar sobre lo que pasó y cómo lo manejaste. Ver las cosas con la cabeza fría, puede ayudarnos a identificar las oportunidades de mejorar nuestras habilidades.
  1. No siempre es fácil empatizar con los demás, pero es algo en lo que podemos (y debemos) trabajar, si lo que deseamos lograr es un mejor futuro para nuestra sociedad.
    Todos hemos pasado en algún momento por una situación difícil, y probablemente tuvimos a nuestro lado a alguien que nos ayudó a superarla. Entonces, ¿por qué no hacer lo mismo por alguien más?

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