TIPOS DE FAMILIA

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Socialmente, el concepto de familia tradicional (papá, mamá e hijos) sigue siendo la norma. Sin embargo, hace mucho que ya no son el único modelo, pues ahora existen otros tipos de familia. Incluso podríamos decir que actualmente es mucho más fácil encontrarnos con una familia conformada por una madre soltera o una pareja sin niños, que ambos padres viviendo junto a sus hijos.

Los tiempos han cambiado y la gran mayoría de los nuevos modelos de familia han sido aceptados (al menos parcialmente) por la sociedad. Pero lastimosamente todavía existen personas que juzgan a quienes, ya sea por decisión propia o por situaciones fuera de su control, mantienen un núcleo familiar distinto al convencional o tradicional.

LOS 6 TIPOS DE FAMILIA

Para entender un poco mejor la dinámica que existe dentro de cada uno de los tipos de familia, además de los beneficios y problemas más comunes que enfrentan, aquí tenemos una breve descripción:

1.     Familia Nuclear o Tradicional:

Las familias nucleares (mejor conocidas como el modelo de familia tradicional), están conformadas por ambos padres y uno o más hijos. Y aunque sigue siendo la meta de la mayoría de quienes buscan conformar una familia, se ve cada vez menos en la actualidad. 

Entre los beneficios de una familia tradicional está el hecho de que a menudo ambos padres trabajan, lo que hace que las finanzas familiares sean un poco más estables. Por otra parte, si alguno de los padres no trabaja (y hablando de la crianza de los niños), esto es favorecedor, ya que usualmente los padres que se quedan en casa tienen más tiempo para enfocarse en el cuidado y educación de sus hijos. 

Adicionalmente, tener a ambos padres viviendo en casa (obviamente si mantienen una buena relación), le da un sentido de estabilidad a los niños y les crea, desde temprana edad, una expectativa positiva de lo que deben esperar de una relación amorosa en el futuro.

Por el contrario, si la relación de los padres no es buena, los niños podrían criarse en un ambiente tóxico, afectando su desarrollo emocional y creándoles traumas que pueden ser muy difíciles de superar en el futuro. 

2.     Familia Monoparental o de Padres Solteros:

Son aquellas con un solo padre y uno o más hijos, y se han ido incrementando desde la década de 1960. La mayoría de estas familias se forman después de un divorcio o separación, cuando se tienen hijos fuera del matrimonio o luego de enviudar, y también por personas solteras que tomaron la decisión consciente de tener o adoptar uno o más hijos, para criarlos por su cuenta. 

Dependiendo del motivo de la formación de estas familias, las fortalezas y debilidades de cada una van a variar. Con frecuencia, aquellos niños que se crían con un solo padre, tienden a crear una relación más estrecha con él/ella y aprenden a ser mucho más independientes. 

En el caso de una familia que proviene de un divorcio, eso podría afectar de manera negativa a los niños, especialmente si están conscientes de lo sucedido. Si los padres tienen custodia compartida, es importante mantener reglas específicas para evitar confusiones o inconsistencia en la crianza de los niños. 

El factor monetario también varía, dependiendo si existe algún tipo de manutención o ayuda económica de parte del padre/madre que no vive en el hogar con el niño y en la mayoría de los casos, eso y la falta de tiempo suelen ser los mayores inconvenientes de las familias monoparentales. 

3.     Familia Extendida:

En este tipo de familia se le da cabida a uno o varios familiares (de sangre o por matrimonio) para vivir bajo el mismo techo. Y con la mala economía de la mayoría de los países, estos casos se hacen cada vez más comunes. 

Un ejemplo claro es el de una joven pareja que se casa o tiene un hijo, pero aún no puede costear el alquiler o compra de una casa o apartamento propio, por lo que deben vivir con los padres de alguno de ellos (ya sea por un corto tiempo o indefinidamente). 

Otro caso distinto sería el de una pareja con hijos que decide traer a uno (o ambos) padres o suegros a vivir con ellos, para poder brindar un mejor y más económico cuidado al adulto mayor. 

Entre las fortalezas de una familia extendida está el apoyo en el cuidado y crianza de los niños por parte de los adultos mayores, así como inculcar en los menores el cariño y respeto hacia los ancianos. 

Sin embargo, la economía de este tipo de familia podría verse afectada en el caso de que la persona adicional no pueda aportar en los gastos (sobre todo si son elevados) como medicamentos o cuidados especiales que pueden necesitar tanto los niños pequeños (en el caso de que la pareja vaya a vivir con sus padres), como los adultos mayores (si alguno de ellos va a vivir con la pareja).

Otra desventaja y quizás la principal causa de problemas en las familias extendidas, es la posible falta de privacidad. Si, por ejemplo, hay discusiones de pareja, probablemente los padres de uno o el otro, podrían entrometerse y afectar la relación de pareja o familiar. 

4.     Familia sin Hijos:

Tal y como el nombre lo dice, las familias sin hijos están conformadas por aquellas parejas que no pueden, o que no desean tener niños. Aunque para algunos una pareja sin hijos no debe ser considerada como una familia “completa”, cada vez existen más parejas jóvenes que determinan no tener hijos, o deciden retrasar el momento de tenerlos.

Esto se debe a que las prioridades de la sociedad han cambiado y el modelo de “vida perfecta” que nos enseñaron (estudiar, conseguir empleo, casarse y tener hijos), está quedando obsoleto y olvidado.

Muchos jóvenes sueñan con emprender un negocio propio, otros recorrer el mundo, etc. y con estilos de vida tan agitados, tener hijos simplemente no encaja en sus planes. Por otro lado, están las parejas que intentan y no han podido concebir (o que han experimentado pérdidas), y eso los ha llevado a dejar de tratar.

Por eso es tan importante cuidar los comentarios hacia parejas sin hijos ya que, sin saberlo, podríamos herir sus sentimientos. Adicionalmente, la decisión de tener o no hijos debe ser exclusiva de la pareja y, ni la familia cercana ni la sociedad, deben intentar imponer su opinión.

Además de la libertad de viajar e invertir su tiempo en negocios, trabajo, educación o pasatiempos, las familias sin hijos tienden a ser más solventes y eso les permite darse gustos, lujos o comodidades que la mayoría no puede costear.

Por otra parte, la relación entre las parejas sin hijos tiende a ser más fuerte, ya que cada uno es el centro de la atención del otro y pasan mucho tiempo libre juntos. Sin embargo, en el caso de que la pareja desee tener hijos y por algún motivo no pueda, la situación es bastante obvia y podría afectar o fortalecer el lazo de la pareja, dependiendo de cómo lo manejen. 

5.     Familia Mixta:

Se le llama familia mixta al resultado de la fusión de dos familias distintas. Esto se da cuando una o ambas personas que conforman la pareja, ya tienen hijos de antiguas relaciones o matrimonios.

Este nuevo tipo de familia se ha incrementado a través de los años, con el aumento de divorcios y de familias monoparentales.

Comparten algunas de las ventajas de las familias tradicionales, como el doble ingreso por parte de los padres, ambas figuras presentes y la compañía de hermanastros, pero su dinámica no será la misma.

Esto se debe a que sus miembros (especialmente los niños), pasan de estar en una familia tradicional a una familia monoparental con los cambios que eso conlleva, y luego deberán adaptarse otra vez a nuevos integrantes y una dinámica diferente. 

Tener que criar hijos de otras personas también puede ser un reto para la pareja, al igual que la buena o mala relación que tengan con el antiguo cónyuge de cada uno.

6.     Familia de Abuelos:

Aquí los abuelos son los únicos encargados de la crianza de los niños. Aunque no es tan común, hay estudios que determinan que este modelo de familia va en aumento. 

Entre las razones más comunes están los padres inadecuados o incapaces (como es el caso de padres encarcelados o drogadictos), padres que deben emigrar para conseguir trabajo y enviar dinero a su país de origen y aquellos que dejaron a sus hijos en la orfandad. 

La familia de abuelos es provechosa por el vínculo que se forma entre abuelos y nietos, por el respeto hacia los adultos mayores y la madurez temprana con la que se crían los niños. Pero lastimosamente, se presentan más problemas que ventajas.

Entre los inconvenientes se encuentran las dificultades económicas (la mayoría de los abuelos no trabaja), problemas de salud debido a la edad avanzada y falta de energía y disciplina en la crianza de niños pequeños, ya que los abuelos tienden a ser más permisivos con los nietos que lo que fueron con sus propios hijos.

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