CÓMO APRENDER A APRENDER

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Nos ha tocado vivir en una época de cambio constante. En un mundo globalizado, rodeados de distintas culturas, idiomas, mucha tecnología, nuevas profesiones, etc. Para lograr alcanzar el éxito es imprescindible que nos adaptemos a todos estos cambios, que estemos abiertos a aprender a aprender, y a superarnos continuamente.

Con esto no me refiero a que debemos tomar un curso diferente cada mes ni mucho menos, sino más bien a cambiar la mentalidad de “ya me lo sé todo” y poner en práctica el autoconocimiento, para identificar las áreas que necesitamos mejorar y los nuevos conocimientos que podríamos adquirir, y así alcanzar nuestro propósito de vida.

Aprender no siempre es fácil. Muchas veces toma tiempo, esfuerzo y existe gran incertidumbre cuando inicias el proceso. Por eso es tan necesario “aprender a aprender”, para que lo hagamos de la forma correcta, rápida y que sea realmente efectiva.

HABILIDADES QUE NOS AYUDAN A APRENDER

Es mucho más fácil aprender algo nuevo si estamos motivados a hacerlo.

Un ejemplo podría ser que te gusta mucho la música, y entonces decides que vas a aprender a tocar la guitarra.

Pero claro, este no será siempre el caso. Habrá veces en que necesitarás aprender algo nuevo y el tema a tratar tal vez no te guste (o quizá no te interese), pero lo requieres para avanzar en tu desarrollo personal o profesional.

Para lograr afrontar ese tipo de situaciones o simplemente porque quieres aprender más y mejor, necesitarás desarrollar algunas habilidades tales como:

1.   HUMILDAD

Lo primero que necesitamos para lograr aprender una o varias cosas nuevas, es estar dispuestos a convertirnos en estudiantes absolutamente novatos en más de una ocasión.

Para algunas personas esto puede resultar muy incómodo, en especial si están acostumbrados a que siempre son ellos quienes enseñan a otros.

Convertirnos nuevamente en alumnos, significa que debemos exponernos al fracaso, asimilar que algunas veces nos vamos a sentir un poco tontos o lentos, y que vamos a necesitar la guía de alguien más.   

2.   AMBICIÓN

Como ya hemos mencionado más arriba, tal vez no cuentas con la motivación de aprender sobre el tema específico que estás necesitando. Pero si te concentras en que ese nuevo conocimiento es un paso importante para seguir en el camino de conseguir lo que ambicionas, y además te esfuerzas por mantener una actitud positiva, seguro podrás lograrlo.

Todos nos hemos resistido al cambio al menos en un momento de nuestras vidas. Probablemente lo que sucede es que no te interesa aprender sobre esa nueva plataforma digital que implementaron en tu trabajo, o quizá no te atreves a cambiar de profesión por el hecho de que no eres feliz, aun cuando tienes un muy buen puesto en la empresa para la que trabajas.

Usualmente nuestra primera reacción al cambio, es intentar resistirnos.

Enseguida piensas en lo bien que está funcionando para ti la plataforma digital que decidieron cambiar, o en la “seguridad” que tienes en la compañía donde trabajas, aunque tu jefe te haga la vida miserable y de cuadritos.

Ese temor hace que veamos al cambio como una total pérdida de tiempo, o como un riesgo que consideramos innecesario.

Enfocarnos en los aspectos negativos de cualquier cambio (y que, dicho sea de paso, muy probablemente ninguno sea cierto), solamente logrará alimentar nuestra falta de ambición.

Por eso es tan importante combatir nuestros pensamientos negativos con afirmaciones positivas, hasta lograr convencernos a nosotros mismos de que el cambio será beneficioso para todos los involucrados. Porque, generalmente, muy en el fondo ya sabemos que lo es, pero nos hace falta aceptarlo.

Generalmente, la ambición nos motiva y nos impulsa a tomar las acciones que sean necesarias, para que demos ese primer paso tan importante y vayamos tras un nuevo aprendizaje.

3.   AUTOCONOCIMIENTO

Cuando hablamos de buscar el autoconocimiento, nos referimos a evaluar (a conciencia) nuestras fortalezas y debilidades. Para lograr una evaluación clara y efectiva, es absolutamente indispensable que seamos 100% honestos con nosotros mismos, y que evitemos auto-engañarnos.

Si existen áreas en las que no estamos claros, podríamos solicitar una retroalimentación de parte de nuestra familia, amigos, compañeros de trabajo y/o jefes. Si nos centramos en ser honestos, probablemente vamos a llegar a la conclusión que existen muchas áreas en las que podemos mejorar, y que hay muchas cosas que nos beneficiaría aprender.

En el caso de que recibamos críticas (ya sean constructivas o no), nuestra primera reacción quizá será intentar defendernos, incluso aunque no tengamos la razón. Esto se entiende, pero si la crítica viene en forma de recomendación, debemos ser capaces de hacer a un lado nuestro ego y evaluar si lo que nos han dicho realmente es cierto, para poder buscar y encontrar las opciones que tengamos para realizar un cambio.

4.   CURIOSIDAD

Cuando niños, casi siempre teníamos muchas ganas de aprender cosas nuevas y de mejorar nuestras habilidades, al punto de frustrarnos y llorar desconsoladamente si no nos sentíamos capaces de lograr aquello que nos proponíamos.

Está comprobado que la curiosidad es un gran motivador. Ese sentimiento nos impulsará a intentar lo nuevo, a buscar información sobre cualquier cosa que no entendamos (pero que nos llamó mucho la atención), o a buscar pruebas para comprobar o refutar algo que nos resulta muy difícil de creer.

Obviamente, si algo no nos interesa, seguro no nos va a causar curiosidad. Sin embargo, así como sentimos curiosidad innata, está comprobado que también podemos crearla.

Si necesitas aprender algo que no te llama la atención, intenta verlo desde otro punto de vista.

Pregúntate ¿Qué podría tener esto de interesante para otras personas? O bien, ¿Cómo podría hacer el proceso de aprendizaje más interesante para mí?

Si no logras responder esas preguntas por ti mismo, es una buena idea que busques información al respecto (ver videos, leer artículos, escuchar podcasts, etc.).

TIPS PARA “APRENDER A APRENDER”

1.   ESCUCHA

Escucha, ya sea que puedas o no poner “atención”. Escucha “podcasts” del tema que te interesa, escucha “ted talks”, ve a conferencias, etc. Incluso si en ese momento estás realizando otra actividad, si de fondo tienes audios sobre el tema del que quieres aprender, de seguro se te grabarán muchísimas cosas que te servirán en el futuro.

2.   NO TENGAS MIEDO DE “HACER EL TONTO”

Las preguntas son necesarias para poder aprender. Si entiendes y aceptas que no eres ningún “tonto”, sino simplemente alguien que está aprendiendo, te sentirás mucho más relajado y podrás aprender más fácilmente.

3.   NO TE ENGAÑES

Muchas veces (ya sea por pereza o por falta de tiempo) nos auto-convencemos que ya hemos aprendido aquello que estábamos intentando estudiar o repasar. Otras veces, vemos algo que parece ser muy sencillo y nos decimos que ya lo sabemos hacer (sin siquiera haberlo intentado). Es necesario que dejemos de engañarnos a nosotros mismos (y de perder miserablemente nuestro tiempo) y que hagamos el esfuerzo para aprender de verdad.

4.   PONTE A PRUEBA

Si hay algo que puede ayudarte a definir si realmente has aprendido la lección, es el hacerte pequeñas pruebas. Busca la forma de convertirlo en algo entretenido para ti y, si llegas a equivocarte, evita ofuscarte por ello. Los errores son normales, en especial si estás aprendiendo algo nuevo; lo importante es corregirlos y aprender de ellos.

5.   NO SOBRECARGUES TU CEREBRO

Así como no debes engañarte diciéndote a ti mismo que ya has aprendido algo cuando en realidad no es así, tampoco es bueno pasar horas y horas leyendo o estudiando el mismo material, sin descanso.

Esto no te llevará a ninguna parte y sólo hará que te agotes por completo, acrecentando tu resistencia hacia la materia. Establece distintas sesiones de estudio durante el día y toma descansos cuando lo necesites.

6.   EVITA LA PROCRASTINACIÓN

Esto es algo que afecta a muchísimas personas, en especial cuando nos sentimos reacios hacia alguna cosa que debemos hacer.

Para no procrastinar, en lugar de pensar en el hecho que debemos terminar una tarea o aprender alguna cosa, es mejor enfocarse en que pasaremos un tiempo determinado (1 o 2 horas) en esa tarea específica.

Determinar un tiempo específico para desarrollar una tarea, la hace ver menos intimidante.

7.   PRACTICA EL TIEMPO QUE REQUIERAS

Una vez aprendas algo nuevo, es necesario que lo pongas en práctica. Solo así podrás perfeccionar tu nueva habilidad o conocimiento y eso evitará que lo olvides. Recordemos que la práctica hace al maestro.

8.   ENSEÑA

Una excelente forma de aplicar lo aprendido y entenderlo aún mejor, es intentar enseñarle a alguien más. Cuando enseñas, buscas distintas maneras de explicar lo que ya sabes, lo que te ayuda a internalizar mejor los conceptos.

No importa qué o dónde estés aprendiendo, no tienes que aprender solo. De hecho, es la singularidad de las personas con las que se aprende y las discusiones que tienen juntas, lo que realmente hace que lo que aprendamos, sea inolvidable.

9.   TOMA NOTAS

Muchas personas acostumbran a resaltar (o subrayar) la información que consideran importante al leer. No obstante, la realidad es que muy pocas veces volvemos a leer lo subrayado.

Una técnica mucho más eficiente, es tomar notas. De esta forma no solamente leemos y repetimos mentalmente lo que queremos anotar, sino que volvemos a leer (y prestamos más atención) al tener que escribir las mismas palabras o un resumen de ellas.

10.        PRACTICA LA LECTURA COMPRENSIVA

Seguramente tuviste que hacerlo en la escuela, porque es una muy buena costumbre que todos deberíamos adquirir. Se trata de meditar sobre lo que acabas de leer, e intentar recordar tantos detalles como puedas sobre ello.

11.        DISFRUTA DEL PROCESO

Intenta disfrutar del proceso y evita ver las cosas como “algo que tengo que hacer”.

Si bien es cierto que entre más rápido adquiramos esta habilidad mejor nos desarrollaremos (tanto en el ámbito personal, como en el profesional), también debemos tomar en cuenta que el aprendizaje es un proceso, no una meta. Por lo tanto, requiere de mucha disciplina, persistencia y paciencia (esta última, con nosotros mismos especialmente).

Aprendamos a apreciar las pequeñas victorias y mantenernos enfocados en nuestras metas.

Solo de esta forma es que lograremos verlo como algo agradable y atractivo, en lugar de abrumador y/o difícil.

Después de pasar por este proceso de aprendizaje varias veces (entender, procesar e internalizar nueva información), el mismo se convertirá en algo que se te dará de forma natural, casi sin pensarlo.

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