EMOCIONES BÁSICAS – APRENDE A INTERPRETARLAS

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En la vida, cada paso que damos está influenciado por las emociones básicas que todos los seres humanos experimentamos.

Nuestras acciones, percepciones y las elecciones que hacemos, son simplemente el resultado de la forma en que algo o alguien nos hace sentir. Un ejemplo sería que cuando alguien nos hace sentir dichosos, seguramente haremos lo necesario por quedarnos a su lado.

Si de emociones hablamos, existen muchos tipos diferentes y cada una influye en nuestro proceso de superación y en cómo vivimos e interactuamos con los demás.

Todo eso al punto en que a veces nos sentimos completamente gobernados por ellas, sin que veamos la posibilidad de actuar de manera “lógica”.

Pensamos que la razón y las emociones no deben mezclarse, como si las últimas pudieran alterar nuestra capacidad de razonamiento y eso es un mal hábito que deberíamos cambiar.

Suponemos que las emociones son irracionales y, por lo tanto, inservibles.  Pero ellas realmente juegan un papel muy importante, ayudándonos a entender nuestro comportamiento y a mejorar nuestra actitud actuando con rapidez.

Por muchos años, los psicólogos han tratado de identificar y categorizar todas las emociones humanas y, actualmente, existen muchas teorías que tratan de ayudarnos a comprenderlas. 

emociones básicas

QUÉ SON LAS EMOCIONES BÁSICAS Y SECUNDARIAS

Las emociones básicas son parte del desarrollo natural de cada ser humano y son las mismas para todos, independientemente del entorno en que vivamos.

Durante la década de 1970, el psicólogo Paul Eckman identificó 6 emociones básicas que, según su estudio, se experimentan universalmente y en todas las culturas. Luego las codificó, basándose en las expresiones faciales de las personas identificándolas como: felicidad, tristeza, asco, miedo, sorpresa e ira.

Más adelante, Eckman amplió su lista e incluyó las emociones secundarias, derivadas de las anteriores. A diferencia de las emociones originales, sugirió que las secundarias no podían ser codificadas a través de expresiones faciales, de manera específica.

Algunas de las emociones secundarias que identificó son:  la diversión, el desprecio, la vergüenza, el alivio, el orgullo, la culpa y la satisfacción.

ESTUDIO SOBRE LAS EMOCIONES BÁSICAS

Hace apenas unos años atrás, surgió un nuevo estudio que sugiere que existen muchas más emociones básicas, fuera de las 6 que indicamos anteriormente y que Eckman sugirió.

En este nuevo análisis, los investigadores identificaron 27 categorías diferentes de emociones y también encontraron, que las personas las experimentan de forma distinta, a manera de un gradiente.

El psicólogo Robert Plutchik presentó también el estudio de “la rueda de emociones”, que en esencia, funciona como una rueda de colores. En su estudio, Plutchik sugiere que las emociones pueden ser combinadas para formar diferentes sentimientos, al igual que los colores se pueden mezclar para crear otros tonos.

De acuerdo con esta teoría, las emociones más básicas actúan como los colores primarios. Por ejemplo, la alegría y la confianza se pueden combinar para crear amor, de la misma forma en que si mezclamos el color rojo y el color azul, obtendremos morado.

LAS EMOCIONES BÁSICAS Y SUS CARACTERÍSTICAS

Ya hemos identificado las 6 emociones básicas, según Eckman. Ahora echémosle un vistazo más de cerca a sus características, sus funciones y al impacto que tienen en el comportamiento del ser humano.

LA FELICIDAD

De todas las emociones básicas, la felicidad es probablemente la más positiva y la que más nos esforzamos todos en obtener, por obvias razones:  todos queremos ser y sentirnos felices.

La felicidad se define como un estado emocional placentero, que se caracteriza por sentimientos de satisfacción, alegría y bienestar.

Es el estado emocional que más nos mueve a la acción, ya que funciona como una recompensa al buen comportamiento (eso que hicimos y que nos trae un beneficio) y por la que personalmente pude definir mi propósito de vida y encaminarme para tratar de alcanzar la vida de mis sueños.

Cuando hacemos algo que nos ayuda a alcanzar una meta, sentimos felicidad. Y ese es un sentimiento que nos gusta experimentar, por lo que repetiremos las mismas acciones para lograr sentirnos igual nuevamente.  Entonces, la felicidad se convierte para nosotros en un motivador natural.

Este sentimiento también desempeña un papel importante en la salud física y mental: sentirnos continuamente felices puede ayudarnos a aumentar nuestra esperanza de vida y a mejorar nuestras relaciones amorosas.

La emoción de la felicidad usualmente se manifiesta a través de una sonrisa, de una postura relajada y de un tono de voz alegre y agradable.

Si bien esta se considera una de las emociones humanas básicas, las cosas que creemos que nos brindarán felicidad tienden a estar fuertemente influenciadas por la cultura. Por ejemplo: en nuestra cultura la sociedad indica que obtener un trabajo bien remunerado, comprar una casa, un auto y casarnos, nos dará felicidad.  Pero usualmente, las cosas que en verdad nos hacen felices son mucho más simples y varían con cada persona. 

LA TRISTEZA

La emoción básica más negativa, probablemente sea esta.

La tristeza se define como un estado emocional transitorio, que se caracteriza por sentimientos de decepción, pena, desesperanza y desinterés.

Pero a pesar de la mala reputación que recibe, la tristeza cumple roles que podrían ser de los más importantes, en comparación con el resto de las emociones básicas.

El propósito de la tristeza, es actuar en nuestra defensa en situaciones donde nos sintamos impotentes e incapaces de tomar acción. En el caso de la muerte de un ser querido, por ejemplo, la tristeza juega un papel auto-protector, ayudándonos a disminuir los niveles de actividad y empujándonos a buscar apoyo emocional, para salir del estado depresivo al que probablemente nos llevaría dicha situación.

Al igual que con el resto de las emociones básicas, la tristeza es algo que todos hemos experimentado en algún momento. Sin embargo, existen personas que la experimentan de forma severa y por periodos de tiempo prolongados, lo que podría convertirse en depresión y debería atenderse por un especialista.

EL MIEDO

Sin duda alguna, es la emoción más estudiada por los psicólogos e investigadores.

El miedo se define como un estado emocional negativo, pero sigue siendo una emoción clave para nuestra supervivencia.

Cuando te enfrentas a algún tipo de peligro y experimentas miedo, atraviesas lo que se conoce como respuesta de lucha o huida: tus músculos se ponen tensos, tu ritmo cardíaco y tu respiración aumentan, y tu mente se vuelve más alerta, preparando a tu cuerpo para que salga del peligro o se ponga de pie y pelee. Esta respuesta te ayuda a garantizar que podrás enfrentar cualquier amenaza a tu alrededor.

Por supuesto, no todos experimentamos el miedo de la misma forma o bajo las mismas circunstancias. Algunas personas temen a la altura, mientras que otras la encuentran emocionante y divertida (los que practican deportes extremos). A la vez, también hay gente que al sentir miedo se paraliza, en lugar de reaccionar y activar su instinto de supervivencia. 

EL ASCO

El asco es una sensación de repulsión que evita la posibilidad (real o imaginaria) de ingerir una sustancia peligrosa.

Esta sensación puede originarse en una serie de cosas, tales como un sabor desagradable, la vista o el olfato. Los investigadores piensan que el asco evolucionó como una reacción a alimentos que podrían ser dañinos, o incluso fatales.  Por ejemplo, cuando olemos o probamos alimentos que están dañados, usualmente reaccionamos con asco.

Usualmente experimentamos asco ante la falta de higiene, las infecciones, la sangre y la podredumbre, siendo esta la forma en que nuestro cuerpo intenta evitar cosas que lo dañen, incluyendo enfermedades transmisibles.

El ser humano también rechaza los estímulos sociales tóxicos.  Podemos experimentar el “asco moral” al observar que otros se involucran en comportamientos desagradables, inmorales o malvados.

LA IRA

La ira es una emoción muy poderosa (aunque no siempre justificada), que usualmente surge al sentirnos frustrados con nosotros mismos o con alguien más.

Al no alcanzar la meta propuesta podríamos sentir frustración, lo que tal vez nos conduzca a la ira, especialmente si ya lo intentamos muchas veces.

En estos casos, luego de sentir ira, probablemente podríamos experimentar tristeza, lo que significa que buscamos resolver el problema usando otras herramientas.

La ira se muestra a menudo a través de expresiones faciales como ceño fruncido, postura firme, tono de voz brusco o gritos. También con respuestas fisiológicas tales como sudoración o enrojecimiento excesivos y comportamientos agresivos como golpear, patear o tirar objetos.

Si bien la ira a menudo se considera una emoción negativa, puede ayudarnos a aclarar nuestras necesidades y motivarnos a tomar medidas para encontrar soluciones a las cosas que nos molestan.

Sin embargo, esta emoción puede convertirse en un problema cuando es excesiva o se expresa de una manera poco saludable (o incluso peligrosa). De forma descontrolada, la ira puede convertirse en agresión, abuso o violencia, lo que podría tener consecuencias mentales y/o físicas en nosotros mismos y en quienes nos rodean.

LA SORPRESA

Podemos definir la sorpresa como la reacción provocada por algo inesperado, nuevo o extraño. En otras palabras, nos mostramos sorprendidos cuando sucede algo que no esperábamos.

El propósito de la sorpresa es el de liberar nuestro cuerpo de toda actividad y así poder enfrentar el evento inesperado. De esta forma, la sorpresa activa nuestra atención y curiosidad y luego de entender el mensaje, es seguida usualmente por una emoción de felicidad, de ira o de tristeza.

Al igual que con muchos de los conceptos en psicología, no todos los investigadores están de acuerdo en cómo clasificar las emociones, o incluso, cuáles son realmente las básicas. Pero lo cierto es que, sean positivas, negativas o neutrales, ellas desempeñan un papel fundamental en la forma en que vivimos.

Las emociones influyen, desde la forma en como nos relacionamos con los demás, hasta las decisiones que tomamos.

Al conocer los diferentes tipos de emociones, podríamos obtener una comprensión más profunda de lo que sucede en nuestro cuerpo y en nuestra mente, y analizar el impacto de las mismas en nuestro comportamiento como parte de nuestro proceso de autoconocimiento.

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